El orgullo de los hombres es el que acaba haciéndolos necios Los corazones rotos se van expandiendo por doquier La inseguridad del hombre y el arrogante orgullo de su ego es el que rompe corazones Refugiado dentro de su caparazón y su mente queriéndose proteger de la locura con el sarcasmo Queriéndose proteger del amor con la ironía Queriéndose proteger de la soledad complaciendo a los demás Y olvidado que lo que uno da es lo que recibirá.