Hoy vuelvo a recurrir a ti porque me asfixio. Porque me he dado cuenta que eres la única que me escucha, que estás ahí, siempre incondicionalmente. Incluso cuando la familia no está, y los amigos de van, tu permaneces. Eres la que me da paz después de una noche de tormenta. Esa paz que tanto anhelo y busco desesperadamente. La que viene a salvarme cuando la soledad hace acto de presencia y me dice: - No estás sola, me tienes a mi. Esa soledad que tanto temo y huyo cuando la noto acercarse. Huyo porque no quiero que vuelva a adentrarse en lo mas profundo de mi mente y ya no pueda salir. Me das valor, me infundes confianza y amor y yo, egoísta de mi, solo recurro a ti cuando te necesito. Solo agradecerte lo que haces por mí, y volver a recordarme lo que tengo que hacer. Coger a la soledad por los pelos y decirle : - No te pertenezco, no estoy sola, porque me tengo a mi.